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La pinta que te gana las elecciones
Por: Juan Esteban Aguilar
Como la moda de un candidato puede determinar su historia política
“La moda es un lenguaje sin palabras, es comunicación. El buen desempeño de las personas depende de la imagen que se proyecta”, dijo Pilar Castaño a Revista Semana mientras analizaba el estilo de varios políticos que fueron parte del gobierno Petro.
La imagen proyectada ante el público puede determinar el éxito de una persona y su carrera política, por lo que debe estar debidamente estudiada.
La moda es una de las herramientas más efectivas para contar la historia de un político y cerrar la brecha que hay con el público. El objetivo es que el candidato se sienta como una extensión del votante: alguien que conoce sus problemas y en quien se puede proyectar.
“Para compenetrarse con el pueblo no hay que salir en mangas de camisa y con un polo en color vibrante. Hay que mostrar cercanía y generar una imagen de respeto, el detalle que marque la diferencia”, explica el columnista de moda Jorge Dusterdieck al analizar a los candidatos presidenciales de 2022 en El País.
“La ropa debe ser estratégica y simbólica, nunca impráctica. Entre más personal, cercana y genuina se sienta la persona más inspiradora será”, es como lo explica Meredith Koop, estilista de Michelle Obama, en una entrevista para Vogue.
En la pinta de cada político deben verse reflejados los votantes a los que quiere llegar.
El método más común para evocar esta cercanía es usar colores claros. En Colombia el color favorito para esto es el blanco, pues se asocia con la honestidad, amabilidad e incluso con alguien cercano a Dios.
El sueño de todo político es poder ser asociado con un color. Esto lo han logrado candidatos como David Luna, quien se ha apropiado del morado y lo usa consistentemente en sus corbatas, o el rojo en la campaña de Juan Manuel Galán y su partido el Nuevo Liberalismo.
Además de los colores, hay pequeñas decisiones estilísticas que por sí solas parecen triviales, pero juntas cuentan la historia del candidato.
Dejar de lado la corbata, usar jeans en vez de traje y arremangarse la camisa son detalles que transforman a un político en alguien que te podrías encontrar trabajando todos los días.
Beatriz Arango, especialista de moda colombiana, ha notado estos cambios en años recientes. Figuras como Sergio Fajardo y Federico Gutiérrez se destacan por dejar de lado accesorios como la corbata, que solía ser casi indispensable, y sustituirla por pintas más comunes.
“Incluso, muchos de ellos han gobernado en mangas de camisa y jeans para mostrar siempre disposición al trabajo de calle”, agrega en una entrevista con Revista Semana.
Estos detalles buscan retratar al político no como alguien por encima del votante, sino como su igual. Alguien que va a trabajar con él para hacer un mejor país.
A veces la historia de cada candidato los ayuda a desarrollar una pinta característica, como es el caso de Iván Cepeda. Las camisas tipo Nerú son parte icónica de su imagen porque no se puede usar corbata con ellas.
La aversión del candidato por las corbatas viene de su tiempo en la Cámara de Representantes, donde le estaban exigiendo su uso como algo obligatorio.
“Puede sonar un poco banal, pero sí es un problema serio. La reacción de la gente contra el congreso tiene que ver con que en buena parte los congresistas son percibidos como personas que tienen más derechos que los demás ciudadanos, que están como por encima de los demás.
Yo creo que por el contrario deberíamos ser bastante sencillos en lo que hacemos, y parte de eso es la indumentaria”, explicó al medio de comunicación Kien y Ke.
Otro ejemplo de un personaje político cuya historia se evidencia en su estilo es Francia Márquez. A través de accesorios y estampados característicos del Pacifico, su estilo personal es una prueba de su trayectoria y de a quiénes representa.
“Habla de la coherencia entre su vestuario y su discurso. Quizás a algunos les haga ruido el uso de tantos y tan llamativos elementos en sus atuendos, pero en su caso se justifica por la manera en que ha querido comunicarse como líder política”, explica Pilar Castaño al analizar su estilo.
En campaña, el estilo no solo acompaña el mensaje: también conecta al candidato con sus votantes y hasta puede diferenciarlo en el tarjetón.