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📩 Carta abierta para #RicardoOrrego de mi parte, una colega de Manizales, la tierra que te formó profesionalmente y siempre se sintió orgullosa de ser representada por ti:

POR: @AdiraU

📩 Carta abierta para #RicardoOrrego de mi parte, una colega de Manizales, la tierra que te formó profesionalmente y siempre se sintió orgullosa de ser representada por ti:

Yo, Adriana, hoy quiero decirte, Ricardo: Jamás se me habría pasado algo así por la mente acerca de un profesional al que vi siempre como un caballero empático, inteligente, educado, sociable… Un hombre con una familia estable, con esposa e hijos y una carrera promisoria y visionaria (señalado de presunto acoso).
Hoy se van al piso tus 25 años o más, no sé, de carrera en Noticias Caracol – Caracol Televisión la empresa que te abrió las puertas y a la que hoy le pagas empañando su nombre, por algo te despidieron…
Como todo el mundo, obvio, tienes derecho a defenderte y a un juicio (leí el comunicado de tu abogada). Lo legal se lo dejo a quien corresponda, bajo la “presunción de inocencia”.
Todo esto es una verdadera lástima que tiene atónitos a miles de televidentes, radioescuchas, deportistas y público en general que te seguíamos día a día.
El tiempo es el más implacable de los jueces.
A veces permitimos que el carisma y la fama nos sirvan de escudo, olvidando que la verdadera esencia de un profesional al servicio de los medios de comunicación, no se mide por su rating sino por el respeto que deja a su paso.
Una vez leí por ahí que: “tarde o temprano la luz encuentra las grietas en las máscaras 🎭 más sólidas” recordándonos que no existe éxito a costa de la DIGNIDAD AJENA.
Lo que se construye sobre el miedo o el abuso está destinado a desmoronarse bajo el peso de su propia realidad y, crudamente, hay caídas que no son accidentes, sino consecuencias. Esto nos lo enseña el camino de la vida; muchas veces estrellándonos duro contra el pavimento, con totazos dolorosos como el que hoy te diste; porque el costo de las consecuencias que estás enfrentando, por este escándalo, es demasiado alto o no sé cómo te sientas porque te hayan echado de tu trabajo de esta forma.
Ahora inicia una investigación y no soy yo, ni una de mis colegas periodistas denunciantes, quien dictamina el veredicto final, obviamente!
Mientras la defensa busca desestimar los testimonios, el Canal Caracol mantiene que la gravedad de las pruebas internas era suficiente para dar por terminado el contrato de manera inmediata. Como dijo Juan Roberto en su editorial de Blu Radio “No somos jueces” pero, a la vez, lo cierto es que un despido de esta magnitud no ocurre por azar, creo yo.
La realidad se impone, por parte de quienes valientemente denunciaron, según estamos viendo las consecuencias, es decir, tu salida del canal. Causa- efecto.
Durante mucho tiempo el poder ha creído, en todos los escenarios laborales, que el SILENCIO 🤫 es complicidad, por eso el sometimiento de las víctimas; pero el silencio es solo una tregua que siempre termina y hoy las generaciones actuales perdieron el miedo a hablar🗣️ Cuando el “personaje” nos arrebata lo humano y el abuso se disfraza de autoridad, la caída es brutal. Tarda, pero llega.
Hoy no solo se cae un nombre de una pantalla o un dial; se cae el concepto errado de que la sumisión y el silencio son eternos.
Sabemos que la justicia en este mundo muchas veces nos falla, pero la verdad tiene su propia memoria y termina por desbordarse. Muchas mujeres-colegas- hoy agradecen a quienes se atrevieron a cortar la cadena de lo que ellas están denunciando como ABUSO, ACOSO… alzando la voz por ellas y por las demás #metoocolombia
Mi felicitación total a las víctimas que revelaron esto en el canal; su valentía es un respiro para todas las que alguna vez bajamos la cabeza en nuestros escenarios laborales.
También tengo que ser clara con respecto a que esto no termina aquí.
Ricardo, el escándalo contigo y Jorge Alfredo son apenas la punta del iceberg en un gremio donde muchos otros siguen camuflados en sus cargos, creyéndose intocables. Que caigan todos los que tengan que caer; el periodismo no puede ser el escondite de quienes confunden su rango con derecho al abuso.
Escribo estas palabras con la madurez y responsabilidad social que nos da nuestra edad, con un camino ya recorrido, entre aciertos y desaciertos; no para dictar sentencias; no busco usurpar funciones jurídicas ni tengo la potestad, sino para ponerle voz a una decepción que es colectiva y personal.
No solo hablo desde la óptica profesional, sino con la desilusión de quien se cruzó contigo personalmente en algún momento de la vida y como una colega de tu Manizales que observa todo esto con tristeza. Pisamos algunas de las mismas redacciones locales, en tiempos diferentes y compartimos algunos de los mismos conocidos, de toda la vida, los de siempre… Por eso, uno sentía orgullo de ver a Ricardo, de Manizales, llegar lejos; viéndote como un ejemplo y como una figura local que nos representaba positivamente.
Mucho “on the record” frente al micrófono, pero lo que cuenta es el “off the record” de la vida real, donde no hay ‘EDICIÓN CENTRAL’ que valga frente al peso de la realidad que hoy enfrentas.
Como periodista, sé que las noticias no siempre son lo que contamos, sino lo que callamos por supervivencia.
Muchas de nosotras hemos transitado por pasillos cargando silencios pesados, guardando en el archivo personal episodios de ACOSO que nunca se denunciaron por miedo a perder el trabajo, el sustento económico, por la diferencia en las jerarquías o porque eran otros tiempos en los que no había formas, ni quién escuchara o qué se yo…
En mi caso personal, viví situaciones similares de abuso de poder siendo víctima de acoso laboral y sexual con otras personas y en otros lugares; experiencias traumáticas que hoy, con todo este escándalo mediático, regresan a mi memoria. Situaciones que nunca puse en palabras ¡Callé!
Ricardo, por eso hago pública esta carta y no en privado, no por buscar algún tipo de protagonismo, ni mucho menos (ni siquiera sé si tú o alguien más la lea) o tenga alguna importancia mi punto de vista al respecto, una desconocida más… Pero a mí me sirve de catarsis, y quizás a alguien más, también.
Escribir sobre esta situación que me conmociona y me entristece, me hace estar presente en el dolor y la frustración de otras colegas. No lo hago porque tenga algún tipo de cercanía contigo sino por lo que representas.
Eres una figura pública y los temas que afectan la dignidad de nuestro gremio se deben debatir de frente. He visto capturas de pantalla, que se han hecho públicas, de conversaciones en las que te mencionan. Están por todo lado, así como unas capturas de mensajería directa, contigo, por chats internos de redes sociales (La Fiscalía se encargará de establecer su legitimidad).
El silencio pactado solo le sirve al abusador (la justicia determinará si lo eres o no) y hoy el respeto a las víctimas se defiende en VOZ ALTA 🗣️💬
Hago esta reflexión porque el silencio que un día guardé por lo que me haya sucedido en mi vida, hoy me pesa, y ver que la verdad colectiva por fin encuentra eco me motiva a no callar más sobre lo que sucede en el entorno.
Escribo esto por la ética que nos debemos en el gremio y por la libertad, el respeto y la dignidad de quienes vienen detrás de nosotros. Tenemos que dar ejemplo, no dar miedo; es una profesión que muchos amamos y defendemos con honor.
Alzar la voz con el tema del acoso laboral y sexual en la prensa no es algo que solo pueden hacer las famosas que están teniendo publicaciones virales; es el derecho de todas las que decimos: “ya no más”.
Ricardo: en este ‘partido’ de la vida hoy transitas por un autogol desafortunado, frente a la opinión pública, porque al final, lo único que no admite edición es la INTEGRIDAD PERSONAL.
Finalizo esta carta abierta con la nostalgia de ver al gremio tan deteriorado y con la IMPOTENCIA de saber que, mientras unos usan su lugar “privilegiado” para abusar, a muchos talentos con ética les faltan oportunidades.
Guardo la esperanza de que este “terremoto” que hoy sacude al periodismo colombiano sirva para “limpiar la casa” y dignificar el oficio, para que la coherencia sea lo que se viva al apagar el televisor y al silenciar los micrófonos…
Finalmente, manifiesto mi solidaridad profunda con las familias de los implicados, quienes asumen hoy una carga que no eligieron; pido respeto para ellas, pues no deben ser señaladas por acciones ajenas. Además, hago un llamado a los entes de control por la protección legal a los derechos de los menores de edad (hijos de Ricardo) que no pueden ni deben ser expuestos en redes, ni en otros medios de difusión masiva. Ya he denunciado algunas cuentas en la red social Equis, por publicar fotos en las que aparecen los menores y la red ha respondido tajantemente a favor frente a las denuncias.
Resta esperar qué decide la justicia con respecto a estos casos tan indignantes.
Por todas:
#YoTeCreoColega 👐

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