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Congelar óvulos

POR: María Cristina Tobon

Congelar óvulos

¡Si tienes más de 30 años y tu sueño es ser mama esta columna es para ti!

A las mujeres históricamente nos han enseñado que cuando cumplimos cierta edad por lo general los 30 tenemos que estar casadas y con hijos y nosotras mismas replicamos estereotipos y tabúes respecto de la maternidad y del ideal de familia, muchas veces estos estereotipos de hecho vienen por las películas de Disney y de lo que nos venden los medios.  Yo estoy segura que muchas de ustedes se sentirán identificadas con lo que vengo a contarles hoy.

Durante una década tuve una relación con alguien con el que juraba que me iba a casar y a tener hijos, un día esa caja de cristal se rompió cuando me dijo que no quería hijos, mi sueño siempre ha sido ser mamá y me rehusaba a pensar que ese sueño fuera incompatible con mi carrera profesional y con tener alguien al lado para lograrlo, pero siempre pensé que tenia que hacerlo antes de los 30 años y en pareja. Luego de una ruptura muy dolorosa cuando ya tenia 33 años y se sentía que me iba a dejar el “tren” y que ya nadie se fijaría en mi porque ya era muy vieja para conformar familia y volver a empezar de ceros, tome la decisión de congelar óvulos y de tener un seguro para que no dependiera de nadie mi sueño.

Y acá vengo a compartirles mi historia porque puede ser de gran ayuda para todas esas mujeres que hoy en día están en los 30`s con carreras profesionales en ascenso y que puede que no tengan pareja porque como dicen coloquialmente “la calle esta dura” y cada vez hay menos personas queriendo compromiso.

En medio de mi tusa un día tuve una conversación con una amiga de mi hermana que ya estaba cerca de los 40 y me hablo de lo difícil que había sido intentar procedimientos para quedar en embarazo y que no había sido posible, ese día fue revelador para mí porque me sentí identificada, es una mujer que admiro profundamente porque tiene una carrera profesional muy exitosa en el sector privado y tiene la fortuna de estar casada con un hombre feminista muy seguro de si mismo y que no tiene ningún problema con que su esposa sea muy exitosa e incluso se ha mudado de países para que ella cumpla sus sueños profesionales, yo ese día me sentí identificada pero también tuve miedo, miedo que por priorizar mi carrera no pudiera ser mamá, porque si algo sé desde chiquita es que no solo sueño con ser mamá sino que también tengo sueños profesionales muy grandes y justo después de mi ruptura estaba cumpliendo uno de mis sueños profesionales, estaba entrando a un cargo directivo en el sector público que siempre ha sido mi pasión: trabajar por este país en el sector público.

Esta charla me hizo pensar que ninguno de mis sueños debía ser incompatible y luego de un muy sabio consejo de congelar óvulos para tener un seguro comencé mi investigación en el tema.

Congelar óvulos es un tabú en nuestro país muy poca gente habla de eso, yo no tenia una sola persona conocida que lo hubiera hecho, así que lo primero fue investigar en internet y busque clínicas de fertilidad que se dedicaran a eso, pero antes de animarme a emprender ese camino le empecé a contar a mi familia y a mis amigas y me apoyaron. Yo siempre he sido muy afortunada y tengo una red de apoyo no solo familiar sino también de amigos que están incondicionalmente para respaldar cualquier decisión que tomo en la vida.

Cuando encontré la clínica que tenia mejores referencias y experiencia en el tema empecé a buscar la cita con el medico que también había investigado que era uno de las eminencia en el tema de fertilidad en Colombia. Tuve suerte en todo el proceso y ese mismo doctor me dio cita muy rápido, en esa primera cita él me pregunto las razones por las cuales quería congelar y me acuerdo que me dijo: tengo muchas pacientes como tú que después de terminar relaciones vienen hacer esto por el temor de demorarse en encontrar una pareja para conformar familia.

Me hicieron unos primeros exámenes de fertilidad para saber a mi edad cuantos óvulos tenia y acá viene mi primer consejo, absolutamente todas las mujeres deberíamos hacernos un conteo de óvulos y examen de fertilidad antes de tomar decisiones si vale la pena o no congelar óvulos porque todas las mujeres tenemos cuerpos diferentes y puede que haya mujeres que sean más fértiles que otras sin importar la edad. Yo no soy medica y no pretendo dármelas de eso pero si quiero abrir mi corazón y ser muy detallista de lo que fue mi proceso porque se que puede ser de ayuda y porque si algo me gusta aplicar en mi vida es la sororidad (solidaridad entre mujeres).

Después de esa primera cita me mandaron hacer muchos exámenes y me remitieron a una consulta de tipo más comercial para averiguar el costo del procedimiento y acá vino mi primer momento de duda, obviamente todo esto era de forma particular porque desafortunadamente nada de estos procedimientos los cubre el sistema de salud y de esa consulta salí muy aburrida, me explicaron los costos básicos y los variables porque como cada cuerpo es diferente depende de la cantidad de medicamentos que tengan que usar para estar listo al momento de la extracción de óvulos.

Sin embargo,  yo tenia tanto miedo de pensar que no podía volver a conseguir una pareja estable que empecé ahorrar y a organizarme financieramente para lograrlo. Después de muchas citas médicas de revisar exámenes y de entender los costos y revisar el tema jurídico de como conservan los óvulos y las condiciones de preservación de los mismos, el medico me confirmo que ya mi cuerpo estaba listo para iniciar el tratamiento.

Hoy escribiendo esta columna cierro los ojos y me acuerdo como si fuera ayer de la emoción que sentí llegando al consultorio ese día, fui sola y en la sala de espera vi muchas parejas con muchísima ilusión de poder quedar en embarazo lo cual me lleno de nostalgia porque empecé a dimensionar que en realidad traer al mundo un bebe es un verdadero milagro.

Me entregaron una lonchera con los medicamentos, algunos eran pastillas y otros eran inyecciones que debían mantenerse refrigerados, todos los días debía ir al medico tomar medicamentos y como en simultaneo tenia que seguir trabajando mi mamá era quien me ayudaba y se llevaba mi lonchera todos los días.

Se supone que en una semana después de ponerme las inyecciones en la barriga sabríamos con certeza después de una ecografía si ya era el momento de la extracción. Y acá es donde todo comenzó a volverse muy complejo para mi, porque obviamente yo no dimensionaba que como me estaban estimulando mis hormonas mi cuerpo se iba a sentir diferente, sentía cansancio, nauseas y hasta incluso estaba muy irritable. Yo le tengo pánico a las agujas, así que yo sabia que no iba a ser capaz de ponerme las inyecciones.  Mi hermana todos los días me ayudaba y eso tenia que pasar en unas horas específicas del día. Por esos días era el festival Cordillera y me invitaron a ir y yo tenía mucho “fomo” de perdérmelo. Ese día decidí ponerme sola las inyecciones y correr para llegar al concierto y acá fue mi segundo momento revelador porque confirmé que realmente no estaba lista para ser mamá, todavía sentía que hay muchas cosas que quería hacer antes de eso.

Cuando volví al medico, el examen no salió como esperaba, me dijeron que el medicamento no estaba reaccionando y tenían que mandarme más inyecciones lo cual no solo implicaba más costos sino que también mi cuerpo cada día se sentía diferente y literalmente sentía síntomas del embarazo sin estarlo. Mi mamá que como les conté me ayudaba a llevarse la lonchera, justo un día se la llevo y se le olvido meterla en la nevera y eso fue toda una pelea porque obviamente cada medicamento que se dañaba también eran más costos al proceso y como les dije yo sentía que no me aguataba ni a mi misma.

Pasaron los días y cada vez iba con más frecuencia a ecografías en la mañanas para irme a trabajar después y ya sentía que a mi barriga no le entraba una inyección más, pero llegó el día en el que el médico me dijo: estás lista para la extracción. Tenia que hacerse un sábado y el doctor que me había acompañado todo el proceso justo tenia un matrimonio y no podría hacérmelo, así que me dijo te voy a dejar en las mejores manos. Cuando me presentó a la doctora que me iba hacer el procedimiento por coincidencias de la vida era amiga de mi ex novio y yo justo estaba todavía muy entusada y por supuesto no quería saber nada que tuviera que ver con él. Pero hoy lo veo como una linda coincidencia porque no pude dar con una mejor persona y una mujer que me dio toda la confianza del mundo ese día, además de lo gran profesional fue cero impersonal todo.

Me sedaron y cerré los ojos pensando en que ese día soltaría cualquier tusa y que empezaría una nueva etapa en mi vida. Me extrajeron 5 óvulos que tengo guardados hace ya dos años y pago un arriendo anual, cuando me dijeron que eran cinco por desconocimiento también tuve pánico de pensar que eran muy poquitos, pero ya hice las paces con eso.

Toda esta larga historia para decirles que si bien durante mucho tiempo a las mujeres nos dijeron que teníamos que escoger: o construir una carrera o construir una familia. Yo hoy en día estoy convencida que una cosa no es incompatible con la otra, incluso se puede ser mamá sin necesidad de depender de una pareja.

Para mi congelar mis óvulos no fue aplazar mi vida. Al contrario, fue darme permiso de vivir la etapa en la que estoy sin sentir que cada año que pasa es una puerta que se cierra. Mi carrera me importa. Lo que hago me importa. Y no creo que una mujer deba disculparse por decirlo en voz alta y si quiero ser mamá, si algún día encuentro el momento, las condiciones y la persona con quien quiera construir esa vida. Pero no quiero hacerlo por miedo, por presión o porque se me acaba el tiempo.

Y hoy a mis 35 años no tengo la vida resuelta. Congelar mis óvulos tampoco me dio certezas. Lo que me dio fue un poco más de libertad para construir mi vida sin sentir que tenía que decidirlo todo de inmediato.

Maria Cristina Tobón Camacho

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